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Un estudio del IEB señala que el cierre de una gran empresa tan solo conlleva la pérdida de entre 0,3 y 0,6 puestos de trabajo por cada trabajador afectado

 · Según el documento, las empresas locales tienen capacidad de crear entre 0,4 y 0,7 puestos de trabajo por cada empleo destruido
· El estudio analiza el impacto de la deslocalización de 45 grandes empresas ubicadas en España entre 2001 y 2006

El IEB, a través del programa de investigación Ciudades e Innovación, ha analizado el impacto del cierre de grandes empresas en la economía local partiendo del caso de 45 grandes compañías que entre 2001 y 2006 decidieron trasladar su producción fuera de España. El estudio de los investigadores Jordi Jofre-Monseny, Maria Sánchez-Vidal y Elisabet Viladecans-Marsal concluye que por cada trabajador afectado directamente por el cierre de una gran firma tan solo se pierden entre 0,3 y 0,6 puestos de trabajo. Es decir, si una empresa de 100 trabajadores cierra sus puertas, habría entre 30 y 60 empleos finalmente destruidos.
Este resultado se explicaría por el hecho que las empresas locales que operan en el mismo sector de actividad aumentan sus plantillas y absorben parte del personal despedido. En concreto, por cada trabajador directamente afectado por el cierre, el entorno crea entre 0,4 y 0,7 puestos de trabajo. El impacto sobre las empresas de otros sectores sería nulo.
Los resultados del estudio mostrarían como se tiende a sobreestimar el impacto sobre la economía local del cierre de una gran planta, que se suele cuantificar en un puesto de trabajo indirecto perdido por cada empleo directo destruido. Según los datos del informe del IEB, esta estimación llegaría hasta a triplicar los efectos reales de la desaparición de una empresa.
“La investigación muestra como los territorios que han creado economías de aglomeración adecuadas son más resistentes a la desaparición de una gran empresa, por lo que el impacto de estos cierres suele ser menor de lo que se prevé”, remarca Viladecans.
Políticas de subsidios
Los resultados del informe ponen en cuestión las políticas de atracción y/o retención de empresas que promueven los gobiernos regionales y locales a través de cuantiosos subsidios económicos. Según los investigadores, no queda claro que el coste de estos subsidios pueda compensar los beneficios que supone la presencia de una gran empresa para las condiciones de vida de la población del territorio.
Para la investigadora Elisabet Viladecans, “no hay una justificación clara para la mayor parte de las ayudas destinadas la atracción de empresas. Hay que tener en cuenta si la empresa habría llegado aún sin ayuda y, sobre todo, de qué cantidad debe ser el incentivo para compensar los beneficios que la empresa deja en el territorio”.
Viladecans considera que el debate es similar en el caso de los incentivos que se dan a empresas para evitar su deslocalización. “No está claro que estas compañías a medio plazo no decidan irse de todos modos, lo que invalidaría el argumento que las ayudas impiden estas marchas, y, de nuevo, tampoco queda claro cuál debe ser el importe que compense las pérdidas que supondría el supuesto cierre de la planta”.
Perfil de las empresas analizadas
Para la realización del informe, los investigadores del IEB han analizado el caso de 45 grandes empresas que, entre 2001 y 2006, trasladaron su producción de España a otras zonas, principalmente China y el Este de Europa.
El 49% de estas empresas eran de contenido tecnológico medio y contaban con una plantilla media de 264 empleados. Los casos analizados comportaron entre 105 y 1.600 despidos, lo que supone, en media, el 30% del empleo local del sector.
El informe analiza el impacto sobre el empleo en un radio de hasta 10 quilómetros alrededor de la empresa desplazada.

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