Las estructuras federales de gobierno, bien diseñadas, consiguen compatibilizar la provisión centralizada de bienes
públicos puros (Federalist Papers, No. 30) con mejoras en la eficiencia asignativa a través de la provisión descentralizada del resto de bienes públicos (Oates, 1972). En España, el mejor ejemplo reciente de la provisión de bienes públicos puros – incluyendo la colaboración con un nivel supranacional de gobierno, como es la UE – ha sido la gestión de la COVID-19 (provisión de vacunas o concesión de ayudas financieras a los sectores económicos más afectados), mientras que, en el segundo caso, Espasa et al. (2017) demostraron que la satisfacción de la población mejoró a raíz de la descentralización de las políticas relacionadas con el Estado del Bienestar.