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La maternidad, los estereotipos y las normas sociales son las causas principales de la brecha de género en el mercado laboral

  • El nuevo IEB Report presentado en la Facultad de Economía y Empresa de la UB recoge aportaciones de Lídia Farré (Universitat de Barcelona), Alessandra Casarico (Università Bocconi) y José Ignacio Conde-Ruiz (Universidad Complutense de Madrid)

 

Barcelona, 4 de marzo de 2020. La maternidad es la causa central de la brecha de género en el mercado laboral y la solución pasa por poner en marcha medidas que mitiguen su efecto. Ahora bien, los estereotipos y las normas sociales actúan como elementos que dificultan enormemente la transición. Así ha quedado reflejado en los estudios que el Instituto de Economía de Barcelona (IEB) ha presentado en su último IEB Report elaborado desde la conciencia de que eliminar la brecha en el mercado laboral ha de convertirse en un objetivo prioritario de la política económica, pues en una sociedad cada vez más envejecida, en que la población en edad de trabajar va a ir perdiendo peso, será el motor clave del crecimiento y la productividad.

La existencia de normas sociales sobre qué es lo que debes hacer si eres hombre y qué debes hacer si eres mujer adquiere un protagonismo importante a la hora de explicar la desigualdad de género. Así lo evidencian las investigaciones presentadas. Hay que batallar contra estas normas sociales, como la que dice que han de ser las mujeres las que se encarguen de cuidar a los hijos. En este sentido, uno de los estudios referenciados por Lídia Farré, profesora de la UB, muestra una importante correlación positiva entre la penalización salarial por el hecho de tener hijos y la fracción de encuestados que están de acuerdo o muy de acuerdo con la siguiente afirmación: Las madres tienen que quedarse en casa hasta que los niños tengan edad para ir al colegio.

Otra de las investigaciones a que hace referencia el IEB Report analiza y compara la penalización salarial por tener hijos en parejas del mismo sexo (tanto de hombres como de mujeres) y en parejas heterosexuales. Y se constata que, en las parejas formadas por dos mujeres (a diferencia de las parejas heterosexuales), la fuerte caída de ingresos de la mujer que ha dado a luz desaparece al cabo de unos años. En cuanto a las parejas compuestas por dos hombres, no se documenta penalización alguna por el hecho de tener hijos. Esta evidencia corrobora la importancia de las normas sociales sobre la desigualdad de género.

Soluciones realistas

Si bien es evidente que el trabajo que realizar con respecto a los estereotipos o a las normas sociales es inmenso, los estudios recogidos en el IEB Report proponen soluciones y medidas concretas para acabar con la brecha de género. Son soluciones destinadas a mejorar la conciliación entre la vida familiar y la vida laboral, y a fomentar la corresponsabilidad entre los dos miembros de la pareja, y, por otro lado, medidas cuyo objetivo es corregir el problema de la infrarrepresentación femenina en puestos de liderazgo o favorecer la promoción dentro de las organizaciones.

Algunas de estas medidas que surgen de dichas investigaciones son: universalizar la educación de 0 a 3 años, ampliar la duración de los permisos de paternidad (los datos muestran que los países con una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral tienden a tener un reparto más igualitario de las tareas domésticas) y facilitar la conciliación tanto de hombres como de mujeres introduciendo una mayor flexibilidad. La flexibilización del mercado laboral también puede contribuir a reducir la desigualdad de género. Finalmente, son muy importantes las medidas que podamos aplicar desde el ámbito privado, con nuestro comportamiento individual, para mitigar los estereotipos y cambiar las normas sociales. Los roles de género a que están expuestos los niños y las niñas de hoy pueden contribuir a cambiar las normas sociales en el futuro.

La política de cuotas

 Muchos países están empezando a considerar la posibilidad de introducir políticas de cuotas. Italia, Francia o Alemania se han sumado recientemente a los países nórdicos, pioneros en la imposición de cuotas obligatorias de representación femenina en los consejos de administración. La implementación de cuotas de género transitorias puede incrementar la representación femenina en puestos de autoridad y romper las redes masculinas tradicionales.

Sin embargo, es cierto que las cuotas de género son una herramienta política polémica. La principal objeción que se ha formulado al uso de este instrumento es que no responde a la meritocracia. Sin embargo, Alessandra Casarico, profesora de la Università Bocconi de Milán y miembro del CESifo (Múnich), rebate este argumento con datos y fundamentos en su estudio. La investigadora demuestra que existen políticas efectivas para favorecer el empoderamiento político de las mujeres sin que ello vaya en detrimento de la calidad de los representantes.

Si nos fijamos en los procesos de selección de las empresas o de las organizaciones, también allí encontramos un ámbito en que incidir. Y el hecho es replicable a las promociones o a los ascensos. Un ejemplo emblemático, referenciado en el IEB Report, analiza el impacto que tuvo la introducción de las audiciones a ciegas. En los años setenta, las orquestas americanas revisaron sus políticas de audición para evitar la discriminación e instauraron las audiciones a ciegas, en que los candidatos tocaban los instrumentos separados por una mampara para ocultar su identidad. Este cambio provocó un aumento espectacular del número de mujeres músicos en las cinco principales orquestas americanas, desde el 5 % en 1970 al 25 % en 1997.

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