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El IEB presenta la segunda edición del Mapa de la Financiación Autonómica

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 · El documento analiza las estrategias que repercuten en la mejora del desempeño de los profesores y su impacto en los resultados de sus alumnos

El Instituto de Economía de Barcelona (IEB) ha publicado una nueva edición del IEB Report, que bajo el título “Impacto de la calidad del profesorado en el rendimiento académico de los estudiantes” analiza la incidencia de los profesores en los resultados de los alumnos y qué estrategias son más eficaces a la hora de incentivar el desarrollo de los maestros. En su introducción, el investigador del IEB y vicerrector de Economía de la Universidad de Barcelona (UB), Oriol Escardíbul, a partir de un estudio reciente realizado por los profesores Jorge Calero (UB & IEB) y él mismo, para la Fundación Europea Sociedad y Educación, asegura que, en España, “un profesor entre el 5% de los más capacitados impacta en el resultado promedio de sus alumnos de primaria en un 15%”. Estos resultados son equiparables a los obtenidos en otros países analizados, como Estados Unidos, el Reino Unido o Australia.
Ahora bien, ¿qué define a los mejores profesores? “Son los que tienen la capacidad de incrementar las competencias cognitivas de los estudiantes, que suelen reflejarse en matemáticas y compresión lectora”, define Escardíbul. El investigador indica también los factores analizados por los estudios para acreditar el nivel del profesorado: formación, certificación, experiencia laboral, salarios y género de los docentes. En el ámbito español, en el estudio de Calero y Escardíbul se señalan la formación continua, el tipo de formación recibida por el docente (que esté acorde con lo que enseña) y la experiencia laboral.
Finalmente, el Dr. Escardíbul destaca la “leve sobrerrepresentación” que hay en España de los mejores profesores en los centros privados y en las escuelas “donde las familias tienen un nivel mayor de recursos económicos y socioculturales. Se trata de una distribución de recursos que tiene un efecto regresivo sobre los resultados de los alumnos”, concluye.
La experiencia y la calidad del alumnado
En su intervención, las investigadoras Helen F. Ladd (Duke University) y Lucy Sorensen (University of Albany) investigan dos factores que influyen en la mejora del profesorado: la experiencia docente y poseer estudios de master. En su análisis, constatan un mayor efecto de la experiencia al usualmente encontrado en otros estudios. Así, se acostumbra a señalar que la experiencia docente incide solo en los primeros años de docencia (1 a 5 como máximo). Sin embargo, las autoras indican que la mejora en la calidad del profesorado se produce durante sus primeros 12 años de experiencia. Así, por ejemplo, un estudiante con un profesor de matemáticas o comprensión lectora con ocho años de experiencia aprendería en un año lo que tardaría un año y medio con otro sin experiencia. El docente con ocho años de bagaje también lograría un ratio de absentismo un 6% menos que el de su colega novel. En cambio, las diferencias quedarían anuladas en cuanto el segundo profesor acumulara esos 12 años de experiencia.
Las autoras ponen en duda los incentivos para los profesores con estudios superiores, como masters. “Observamos que tener un máster no genera efectos positivos en los resultados obtenidos por los estudiantes, por lo que esta sobrecualificación per se no hace que los docentes sean más eficaces en las aulas y, por tanto, no justifica los incentivos salariales a los que muchas veces va ligada”.
Retención y despido del profesorado
En su aportación, el profesor Simon Burgess (University of Bristol) analiza qué políticas permiten aumentar la eficacia del personal docente, y analiza las estrategias de contratación y despido de las escuelas. “Si nos centramos únicamente en su desempeño, los centros educativos deberían retener a menos de la mitad del profesorado después del primer año de docencia. Se trata de una medida extrema, pero el coste de sustitución saldría a cuenta, porque evita que un profesor ineficaz ocupe un puesto toda su carrera”.
A raíz de este argumento, Burgess rescata diversas investigaciones que ponen el acento sobre la influencia de los programas de despido sobre la eficacia del profesorado, y su conclusión es que la amenaza de quedarse sin trabajo aumenta el desempeño de los docentes con peores resultados en un 27%.
El artículo de Burgess también analiza los factores que hacen mejorar el profesorado, y ambos están relacionados con la política de Recursos Humanos de los centros. El primero es, simplemente, aprender del resto de profesores con los que se comparte escuela. “Se observan mejoras muy significativas en la productividad del profesorado menos eficaz cuando están rodeados de compañeros con mayores habilidades pedagógicas”, indica el investigador. El segundo es la creación de un sistema de control y evaluación del desempeño, con sesiones de feedback y formación, que mejoran en hasta un 10% los resultados de los docentes.
Salario y rendimiento
Finalmente, el profesor Óscar D. Marcenaro (Universidad de Málaga) analiza la influencia de los incentivos salariales en el rendimiento del profesorado, y lo hace considerando dos modelos ejemplares, como son los de Finlandia y Corea del Sur. Ambos países tienen una política de contratación basada en la incorporación al personal docente entre los mejores graduados, en concreto, entre el 5% y el 10% mejor. Esta selección supone un alto grado de competitividad que se ve compensado por unas buenas condiciones laborales.
“Un mejor salario mejora el estatus de la docencia como profesión, lo cuál facilita la contratación de personas más capacitadas”, explica Marcerano. Sin embargo, no hay evidencias de que, una vez contratados, una subida salarial conlleve un mayor desempeño. “Aplicar salarios más altos a una determinada plantilla no conlleva una mejora de calidad en el corto plazo, si bien puede atraer perfiles más capaces (efecto a largo plazo)”.
Las políticas de incremento salarial por mejora en el rendimiento de los estudiantes tienen resultados diversos. Algunas iniciativas son exitosas pero otras no.
 

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